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Tips para un buen almuerzo de negocios

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Desde la elección del lugar más idóneo, hasta los temas a tratar en la sobremesa pueden ser fundamentales para el éxito de la reunión.

Autor: Felipe Molina

 

No es un misterio que disfrutar de una buena mesa, conjugada con una conversación agradable es un placer al que casi nadie puede resistirse. Sin embargo ¿qué sucede si esa comida se realiza con un alto ejecutivo y en la cita se está jugando la posibilidad de comenzar o cerrar un contrato importante? Es allí, donde usted se transforma en la imagen de la empresa y sus modales de comportamiento pueden ser un factor determinante para el éxito de la reunión.

Los almuerzos de negocios han tomado una alta importancia para los ejecutivos, debido a que son una instancia precisa, que entremezcla lo cordial, con lo personal y la posibilidad de obtener información anexa de su potencial socio. Es un gran gesto de estimación, afecto y reconocimiento, además de ser una potente señal de confianza, ya que se entiende que con la negociación ambas partes saldrán beneficiadas, señala Francisco Sólacich, director de escuela de RR.PP de la Universidad del Pacífico de Chile.

Sin embargo, llevar este tipo de citas a un lugar fuera de la oficina no implica comportarse como si se estuviese en el hogar, ya que ante los ojos de su acompañante cada movimiento y petición estará siendo evaluada acuciosamente. De esta manera se evitará comentarios como: «Qué mal educado y aprovechador era este tipo» o «¿viste sus modales al comer?».

Para ello, algunos expertos recomiendan una serie de pasos a seguir, cubriendo hasta el más mínimo detalle para que aquella reunión marche de acuerdo a lo planificado y concluya de manera beneficiosa para usted -como negociador- y para la compañía.

Almuerzo de negociosElegir platos simples, utilizar de manera correcta los cubiertos y mantener la compostura al ingerir la bebida, son conductas adecuadas en este tipo de instancias.

A continuación presentamos algunos tips a utilizar en un buen almuerzo de negocios:

  • Buscar el lugar más idóneo. La elección del sitio debe ser cuidadosa, hecha con antelación y no se debe dejar nada al azar. El lugar debe ser sobrio, que tenga un ambiente relajado y una oferta de menú amplía. Esto, debido a que se desconocen los gustos del invitado.Se aconseja asistir a los restaurantes de los hoteles, los cuales poseen una amplia variedad de platos y -en algunos casos buffet- permitiendo satisfacer de la mejor manera los deseos culinarios del ejecutivo. Es absolutamente erróneo realizar este tipo de reuniones en lugares como bares o locales nocturnos, ya que pueden desvirtuar la finalidad de la cita. Al momento de pagar la cuenta es imperativo que lo realice quien lleva la agenda, por más que el invitado se ofrezca e insista.

    A su vez, agrega Sólinech, es deseable realizar este tipo de encuentros en restaurantes de renombre, ya que estos lugares destacan por tener una variada oferta y así evitar poner en aprietos al ejecutivo si es que la carta no satisface sus gustos.

  • ¿Qué ordenar? Si usted es el invitado, lo aconsejable es ser cauto y moderado. En palabras simples, al momento de seleccionar la comida guíese por los platos de precio promedio, de aquella forma evitará comentarios mal intencionados refiriéndose a usted como quien aprovechó el momento para «darse» un gustito. Respecto de la bebida, debe reinar la moderación, el exceso puede acarrear problemas, ya que se puede decir o contar detalles privados -trabajo o personal- causando en su invitado alguna mala reacción por el exceso de confianza establecido. Además, la reunión podría continuarse en la oficina y usted -claramente- no se encontraría en las mejores condiciones para seguir la negociación.
  • Encontrar el momento justo para conversar de negocios. Partir la comida con el tema central de la negociación no es aconsejable. Tampoco sugerir hablar sobre la vida personal, tendencia política e información privada en general. Lo ideal es tratar tópicos más simples y triviales como, por ejemplo, explicar al invitado el porqué fue elegido ese lugar, contextualizar con información acerca del local donde se encuentran, o si su chef posee algún premio por su calidad culinaria.El momento adecuado para entrar en la materia que los convoca puede ser mientras se degusta el plato fuerte o bien durante el postre, ya que el ejecutivo se encuentra con una mayor confianza y distendido. Es en ese instante donde la negociación entra en su etapa cúlmine, ajustando los últimos detalles. Si la reunión llegase a extenderse mas allá de una hora y media, es aconsejable que el anfitrión realice una síntesis de los puntos ya tratados y anotar los temas faltantes por discutir y continuar la charla en la oficina. En caso de que el interlocutor o el invitado le sugiera salir por la noche y seguir ahí con la negociación, usted -muy sutilmente- debe declinar la invitación, señalando que se encuentra comprometido para ese día.
  • Entablar una sobremesa. Para el académico de la Universidad del Pacífico, la sobremesa «es el momento adecuado para afianzar aun más la confianza entablada durante la comida». Agrega que el ejecutivo que lleva la agenda debe ser conciente de que cuando se realizan los negocios se está tratando con personas, por ende, obtener un mayor grado de empatía es fundamental para la futura relación. Conversar temas triviales, pero de índole personal es lo más efectivo para alcanzar dicho nivel de acercamiento. Si es extranjero, se recomienda consultar cortésmente qué le ha parecido el país, si se ha sentido grato en su estadía y si ha cumplido sus expectativas con la visita.

Finalmente, si una persona es educada, con buenos modales y su conducta es prudente, no tendrá problemas para causar una buena impresión tanto de usted como de la empresa a la que representa, y llevar a buen puerto la negociación

Publicado el 7/12/2009 en: América Economía On Line

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