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El conocimiento, siempre y cuando sea relevante y se encuentre disponible dentro de contextos adecuados y actualizados, habilita el análisis, reflexión, toma de decisiones y aplicación del mismo para resolución de problemas, gestión profesional y es fuente para plantear soluciones creativas a problemas o necesidades de la sociedad de forma continua y sustentable.

La gestión del conocimiento, en términos de generación, adaptación, aplicación y distribución del mismo a diferentes actores de una sociedad según sus prioridades auto establecidas, es una de las bases de la educación superior e instituciones que la conforman, dejando atrás la simple generación del mismo sin propósito o uso establecido de importancia.

Es necesario considerar de forma integral a los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, establecidos para el año 2030 en términos específicos de educación como factores esenciales que impactan no solo a la educación superior, sino a todo nivel.

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3 enfoques del conocimiento sostenible y sustentable

Se analizan tres enfoques relacionados integrados por Carvajal (2014) que son algunas de las bases principales del conocimiento sustentable:

Co-inspi­ración (Maturana, 1997a, 1997b)

Basada en las conexiones y relaciones en busca de soluciones y mejoras, o en contraparte, suprimir la oportunidad de comunicación, intercambio y participación por una cultura basada en temor, obediencia y control.

Principio de Mente susten­table (Vieira, 2011)

Sostiene la interconexión entre lo que hacemos los seres humanos en busca de supervivencia involucra desarrollo que siempre está conectado a la naturaleza y por tanto al ecosistema, logrando que todas las decisiones que generamos (y los procesos o eventos que las preceden y conforman), cuentan con un impacto positivo o negativo en el ecosistema en el que se desarrollan, demandando conciencia social en todo proceso o dinámica realizada gracuas a la relación hombre – naturaleza.

Autopoiesis de los sistemas sociales (Maturana y Valera, 1999)

Toma a la universidad (y a cualquier organización), como un sistema vivo que funciona en red, cuyos componentes y actores están conectados y colaboran permanentemente, en el que se desarrolla conocimiento que puede ser sustentable o no para generaciones futuras.

Las propiedades de la red autopoiética son que se encuentra auto delimitada, cuyos componentes y limitaciones son impuestos por la red y finalmente, todo lo que hacen, producen y realizan, se adapta constantemente a su contexto fruto del cambio.

Así, cada componente participa en la producción o transformación de otros componentes, planteando las bases de la gestión de conocimiento como un sistema colaborativo, con propósito propio, que crea sustentabilidad, la limita o destruye.

Los tres enfoques se integran en el concepto de ecosistemas de conocimiento, que son los organismos, su entorno y las relaciones existentes entre ellos que producen resultados positivos o negativos que impactan a otros ecosistemas. En términos de ecosistemas de aprendizaje, los datos y la información son el centro del problema o reto (García-Holgado et al., 2015).

Complejidad en gestión de conocimiento

La gestión del conocimiento sustentable es compleja, volátil y cambiante por lo que debe funcionar bajo políticas ágiles, flexibles y adaptativas que permitan mantener el propósito, relevancia y sustentabilidad del conocimiento. A continuación de plantean tres componentes esenciales como son su organización, acceso y personalización.

Gestión de la complejidad en conocimiento sustentable

Conclusiones:

A fin de lograr articular la gestión del conocimiento con las funciones pedagógicas, formativas, sociales y científicas de la universidad se requiere adaptar organizaciones de educación superior a estructuras colaborativas y ágiles, desarrollando una cultura de manejo y gestión de información y conocimiento multidisciplinar disponible, accesible y basadas en colaboración interna y externa, creando redes de aprendizaje, investigación y de difusión de conocimiento en múltiples formatos y usos.

El enfoque se encuentra entonces en participar en ecosistemas (o crearlos), promoviendo la generación, actualización, uso y re enfoque de conocimiento e información, con sus componentes y particularidades, para ser utilizados y aplicados en diversas situaciones y por actores que van más allá de instituciones o grupos ya que el conocimiento es parte de una red y sistema vivo, de cambios constantes, que supera los límites de educación formal e informal y que cuenta con una red de distribución y gestión soportada por tecnología y plataformas.

Las instituciones de educación superior cuentan con el reto de replantear el conocimiento y sus soportes estáticos, asimilando la realidad y tendencias que hacen de la gestión de la complejidad de la información ante entornos dinámicos de conocimiento abierto.

Este reto está fundamentado en la disponibilidad de información, plataformas de distribución de la misma y nuevas capacidades de colaboración, adaptación y personalización existentes que requieren un propósito sustentable para la sociedad y su ecosistema mediante la integración de actores, recursos y sistemas sociales con ecosistemas tecnológicos basados en sistemas, redes y conexiones de usuarios e instituciones que superan fronteras estatales.

Juan Pablo Del Alcázar Ponce
delalcazarponce.com

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