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Liderazgo y Buen Humor, se complementan.

¡Porque los líderes deben tener buen humor!: Don Quijote y Sancho Panza

 Por que los lideres deben tener buen humor

 

El buen humor debería ser una de las competencias obligatorias en las empresas para todo el personal pero, desgraciadamente, no conozco ninguna que la tenga en cuenta.

El buen humor en el líder le hace ser más líder y le ayuda a encontrarse psíquicamente bien. Pero los líderes pueden ser como Don Quijote o como Sancho Panza. No ya leptosomáticos o pícnicos por su apariencia física, sino por su dificultad o facilidad para reírse de todo y de todos.

Mientras Don Quijote era un líder serio, introvertido, que tenía dificultades para relacionarse con otras personas y con aspecto de padecer una patología gástrica (este tipo de patologías imprime un carácter agrio a las personas que la padecen, un mal genio que puede anular la capacidad para la risa), Sancho Panza era un seguidor que disfruta por todo, ríe con facilidad, cae bien a casi todo el mundo y disfruta de buena salud.

En caso de tener que elegir a un jefe, ¿a quién elegiría usted? Yo a Sancho Panza, aunque he disfrutado (pura ironía) de algún jefecillo como “Don Quijote”.

Tener un jefe continuamente malhumorado es una de las más pesadas cargas que puede tener una persona que trabaja por cuenta ajena. Carga que le cuesta dinero a la empresa en forma de bajas por depresión, ansiedad u otras causas de difícil medición objetiva.

Por el contrario, el buen humor es consecuencia de adoptar una actitud positiva ante las circunstancias, tanto positivas como negativas, que debemos afrontar a lo largo de nuestra vida. Todos los líderes, en cualquier circunstancia, deben adoptar una actitud positiva ante la resolución de los problemas y ser optimistas-realistas para transmitir al resto de equipo que siempre existe una solución.

No existen líderes pesimistas y, si los hubiera, solo les seguirían los muy pesimistas. Por eso los líderes deben tener una actitud positiva que condicione sus comportamientos posteriores. Sin una actitud positiva, tarde o temprano el liderazgo se desploma.

Una de las expresiones más comunes cuando estamos de buen humor es la risa. Definimos la risa como un acto reflejo en el que quince músculos de la cara se contraen a la vez. A ello se acompañan respiraciones espasmódicas y sonidos entrecortados irreprimibles más o menos contagiosos.

Es saludable para nuestra salud emocional reírnos de nosotros mismos (así, nunca nos faltarán motivos para reírnos). Los buenos líderes suelen hacerlo, ya que han constatado que el buen humor acerca a las personas. Y ellos deben estar cerca de sus seguidores.

El buen humor debe ser una medicina que el líder debe tomar cada mañana antes de llegar a la empresa. Algunas de las razones que aconsejan seguir esta máxima son:

  • El buen humor y reírse de si mismo nos hace más humanos y más cercanos a los que nos rodean.
  • El buen humor cohesiona al equipo. Uno de los roles más importantes del líder es transformar el grupo en equipo a través de la cohesión.
  • El buen humor favorece la adaptación al cambio
  • Con delicadeza y a través del buen humor, podemos presentar ideas poco gratas para los componentes del equipo.
  • El buen humor sirve para rebajar la frustración que provoca la percepción de nuestras limitaciones.
  • El buen humor irónico permite desarmar al atacante verbal que intenta desafiar nuestro equilibrio emocional.
  • El buen humor nos hace parecer mejores personas. Este pensamiento es de Ernest Hemingway.
  • El buen humor nos hace más resistentes al estrés negativo (técnicamente, distrés) y a la ansiedad posterior.
  • El buen humor ayuda a mejorar nuestra salud física y mental. Hasta que los científicos consigan píldoras contra la tristeza, la risa es una terapia casi siempre eficaz. Véanse los cientos de miles de entradas que tiene la palabra “risoterapia” en Internet.

 

La experiencia del explorador británico Ernest Shakleton como líder de una expedición a la Antártida en 1914, es una de las más interesantes como ejemplo de liderazgo basado en el buen humor y el optimismo en situaciones límite y de supervivencia. Recomiendo leer (y releer cada vez que nos encontremos bajos de moral) el libro “Lecciones de liderazgo” de Ediciones Desnivel (2007),  coordinado por Dennis Perkins.

Si usted es responsable directo de otras personas, cuente las veces que sonríe o ríe con ellos en un día. Si no lo es, cuente las veces que su jefe directo lo hace. Si los niños “normales” hasta 10 años sonríen o ríen unas 300 veces al día, los adultos rebajamos esta cantidad a menos de 100 (bastante menos, la mayoría de los días).

Pero también nos podemos encontrar líderes con el rictus serio en todo momento, abrumados por su responsabilidad, sobrepasados por su toma de decisiones continua. Puede que tengan dañado el lóbulo frontal derecho del cerebro, lugar donde se encuentra el sentido del humor. O quizá, simplemente, les venga grande el traje.

 

Andrés Mínguez Vela.

Formador empresarial

http://www.andresminguez.es/

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